a historia de los relojes en Tiffany & Co. no es lineal. Esto puede deberse a la singular trayectoria de la compañía. Fundada en 1837 como una importante empresa Neoyorquina de joyería y piedras preciosas, la casa también fue un importante distribuidor y minorista de relojes Suizos en Estados Unidos.
En 1874, estableció una manufactura en Ginebra —la primera casa no Suiza en hacerlo— con el objetivo de aplicar la eficiencia del productivismo Estadounidense a la relojería Suiza tradicional. En su manufactura de Cornavin, produjo relojes con diversas complicaciones, a menudo ricamente decorados con esmalte, grabados y piedras preciosas.
Durante el siglo XX, las transformaciones en el mercado relojero llevaron a la casa a reorientar su negocio hacia la joyería y el comercio minorista, en lugar de a la producción de sus propios relojes. Fue en este contexto que codiseñó las esferas de las marcas que distribuía en Estados Unidos.
Estos modelos fueron muy populares entre los coleccionistas e incluso hoy, la memoria relojera colectiva asocia instintivamente a Tiffany & Co. con la esfera de doble firma.
A finales del siglo pasado, bajo una serie de propietarios diferentes, la marca adoptó una política de ventas por volumen, un cambio de rumbo que la alejó del corazón de la industria relojera, para luego volver a los relojes mecánicos y dirigirse hacia la alta gama.
Este capítulo, marcado por varios cambios estratégicos, es ahora algo que Nicolas Beau, nombrado director de relojería de Tiffany & Co. tras su adquisición por LVMH, debe cerrar. Beau, con una larga experiencia en el sector (incluyendo Chanel y Richemont), aspira a dar a la relojería la relevancia que merece, bajo el liderazgo del director general Anthony Ledru y Alexandre Arnault.
Un reloj simbólico
Para Tiffany & Co., esto marca un regreso a su propósito original, cuando todo comenzó en el siglo XIX: ocupar un lugar en la relojería Suiza que quizás nunca debió abandonar, a la vez que abraza plenamente el estatus de Tiffany & Co. como joyero célebre.
“Durante los últimos cuatro años, hemos estado reconstruyendo todos los archivos de relojes de Tiffany & Co., porque es fundamental para este trabajo”, subraya Nicolas Beau. “Hemos descubierto documentos increíbles, casi olvidados, sobre la manufactura en Cornavin, en el centro de Ginebra, así como carpetas con facturas de movimientos de Zenith, pedidos de relojes de L’Epée y, sobre todo, 300 relojes archivados en Nueva York”.
Simbolizando esta búsqueda de sus raíces relojeras, en una subasta celebrada el pasado Noviembre, la casa adquirió un reloj de bolsillo Tiffany & Co. de oro de 18 quilates. El reloj, que data de 1912, fue obsequiado al capitán Arthur H. Rostron del R.M.S. Carpathia, el primer barco en llegar al Titanic para salvar a sus pasajeros. Con un precio de 1,97 millones de dólares, es la pieza de recuerdo del Titanic de mayor valor jamás vendida.
Desde su adquisición por LVMH, Tiffany & Co. ha consolidado su presencia en el panorama de la alta joyería con más fuerza que nunca y ha extendido su presencia global más allá de sus mercados históricos. Dada la evolución de la industria relojera, parecía natural que la faceta relojera de la casa reflejara la elevación de su negocio principal, la joyería.
Los nuevos relojes, presentados en 2025 tras cuatro años de preparación y maduración, sin duda reflejan esto. Presentan un engaste tan rico que es difícil distinguir si son relojes o joyas. Tras un necesario periodo de silencio, ¡Tiffany ha vuelto!
El modelo Bird on a Flying Tourbillon rinde homenaje al icónico diseño Bird on a Rock de Jean Schlumberger de los años 60 (inspirado en una cacatúa amarilla) para Tiffany & Co., combinándolo con el primer tourbillon volante de la marca.
“Hoy en día, las complicaciones se utilizan ampliamente en la relojería y, para una marca de joyería como la nuestra, la forma en que las expresamos debe tener sentido”, comenta Nicolas Beau. Me encanta la idea de un cristal facetado sobre el tourbillon volante, un diseño que requirió bastante ingenio por parte de nuestros socios de Artime. Además, todos los componentes tuvieron que estar dispuestos en la base del movimiento para dejar espacio para los pájaros tridimensionales de la esfera, en una caja que se mantiene delgada.
Un estilo Tiffany distintivo
En Tiffany & Co., la joyería siempre ha influido en los relojes —enfatiza Nicolas Beau—. Es esta mentalidad la que me interesa, con la mejor sincronización posible entre estas diferentes habilidades. Y, a diferencia de otras casas del mismo mercado, en Tiffany & Co. no hay una línea que domine a todas las demás y que se reproduzca indefinidamente. Esto nos da un alcance más amplio y, en cierto modo, más libertad de acción.
La herencia de la casa significa que sus colecciones de relojes son diferentes a las de cualquier otra marca, con un estilo Tiffany distintivo. Uno de los mejores ejemplos en las nuevas colecciones es el modelo Eternity by Tiffany Wisteria, que retoma el diseño icónico de una lámpara Tiffany de principios del siglo XX, con una esfera de esmalte plique-à-jour.
Al igual que en el siglo XIX, se ha producido una especie de descentralización: mientras que las joyas se diseñan en Nueva York, los relojes se conciben y crean en Ginebra, aunque mantenemos una comunicación constante, afirma Beau. El laboratorio de I+D de Nueva York desarrolla nuevos materiales y técnicas de joyería, y las piedras se obtienen de Nueva York para garantizar la mejor calidad y origen.
Esta experiencia se ha plasmado, por ejemplo, en el exclusivo Carat 128 Aquamarine, con su cristal de aguamarina de 34 quilates tallado al estilo del diamante Tiffany, y en el reloj Jean Schlumberger by Tiffany Twenty Four Stone. El trabajo con piedras preciosas añade complejidad a la regularidad y uniformidad necesarias para garantizar la hermeticidad del reloj, entre otras limitaciones técnicas.
El reloj Bird on a Rock personifica los avances técnicos que unen la relojería y la joyería: un ingenioso sistema de rodamientos, generalmente utilizado para masas oscilantes, pero hábilmente adaptado con la ayuda de un especialista en la materia, permite que el pájaro homónimo gire libremente alrededor de la esfera.
También se está recuperando una presencia más firme en la relojería mecánica: “Una vez que todos los nuevos relojes salgan al mercado, utilizaremos un 60 % de movimientos de cuarzo y un 40 % de calibres automáticos. Sin embargo, no abandonaremos el cuarzo, apreciado por muchos de nuestros clientes y que también pretendemos desarrollar en nuevas direcciones este año; ¡aún no puedo revelar mucho al respecto!”.
Además de sus excepcionales relojes de joyería, Tiffany & Co. también presenta extensiones de sus líneas más asequibles: HardWear, Union Square (su reloj cuadrado, presentado el año pasado) y, especialmente, Atlas, una colección que ha estado en producción continua desde la década de 1980.
“Todo lo que hacemos está inspirado en la joyería y se relaciona con nuestra tradición”, concluye Nicolas Beau. Y con modelos como el Bird on a Rock, que representa la nueva imagen de la marca, nuestros mundos de joyería y relojería se fusionan en total armonía».


